Thinking

Essay

Imaginación rentable, diez años después

Polo Díaz revisa la tesis de Oniric: la creatividad que no se traduce en valor de negocio es un hobby caro.

Polo Díaz

Tech Entrepreneur & Innovator

22 de abril de 20245 min de lectura

En Oniric dijimos «imaginación rentable» hasta que se volvió cultura. No era cinismo. Era respeto. La creatividad que no mueve un negocio es un hobby que alguien más está subsidiando.

Diez años después la frase sigue. Cambió el instrumento. Entonces era campaña, branding, media, CRM. Ahora es software e inteligencia artificial. La exigencia es la misma: que se note en crecimiento, reputación, eficiencia o valor.

Hay una lectura pobre de esa tesis: hacer solo lo que se mide fácil. La lectura correcta es otra. Imaginar con ambición y exigir que esa ambición toque el mundo.

Valdivieso lo demostró con un Effie y con un letrero que se volvió patrimonio. SmartyCar, con una categoría que se podía pronunciar. Kidfluence, con una conversación de país.

Sigo firmando esa frase. La IA no la jubila. La pone más dura. Porque ahora imaginar es barato. Rendir, no.